domingo, 14 de agosto de 2011

Desde dentro de la Jornada Mundial de la Juventud

Desde que llegué a Madrid hace más de dos años tenía una gran ilusión porque sabía que podría ser protagonista de esta gran fiesta de Fe que está por vivirse no sólo en Madrid si no en España y en el mundo entero gracias a las nuevas tecnologías que están retrasmitiendo casi minuto a minuto lo que sucede.

En un principio mi intención era ser un voluntario más entre los 22.000 que la organización calculaba que se necesitaría para cubrir todas las necesidades. Pero según se fue acercando poco a poco todo esto, empezaron a proponerme diferentes cosas. Al inicio: con un equipo de jóvenes del Regnum Christi nos encomendaron el dar la bienvenida a los jóvenes que se ofrecían como voluntarios. Les contabamos en que iba a consistir cada actividad y luego las funciones generales de los voluntarios y por último, una motivación que da la casualidad que siempre me correspondía dar a mí.

¿Qué les podía decir? Pues nada que no sepáis. Que ser voluntario es un regalo, que ser voluntario es estar al servicio y siempre con una buen sonrisa y nuestra única motivación hacerlo por Cristo.

Esto fue mi cometido hasta que a mediados de junio recibo una llamada para ver si puedo dedicar más tiempo como voluntaria y empezar a trabajar en APOT - edificio en el Campo de las Naciones- donde se congregan más de 600 personas entre contratadas y voluntarios para sacar adelante está fiesta. Realmente no sabía que es lo que me iban a pedir, ni si quiera sabía sí iba a ser capaz de realizarlo pero me hacia mucha ilusión y aunque sabía que se llevaría todo mi tiempo libre del mes de julio y tres de mis cuatro semanas de vacaciones no lo dude ni un instante.

Escribí a mi jefa: Paula Rodríguez, y quedé con ella. Al día siguiente subí hasta la 4ª planta del APOT, pregunté por ella y me mostró todo aquello. Es un mundo, no os lo podéis imaginar. Una oficina diafana repleta de mesas en hileras, cada mesa  con dos o tres portátiles, y alrededor oficinas de los coordinadores: Cultura, Actos Centrales, Ambientación Ciudadana, Seguridad, Manutención, Alojamientos, Protocolo, Comunicación y cada departamento con un gran equipo de voluntarios muy motivados pero cada vez más y más cansados, pues las horas que todos estamos invirtiendo para que las cosas salgan es digno de agradecer, pero todos sabemos que ese agradecimiento será recompensado en el cielo, si así Dios lo quiere.

En APOT hay una capilla, donde todos los sacerdotes de paso celebran misa, donde a las 12:00 estés haciendo lo que sea, paran para rezar el Angelus, y a las 14:00 antes de la comida siempre hay misa para todos. Se viven un espíritu increíble que pocas veces encuentras en tu día a día laboral.

Los primeros días para mí no había mucho trabajo. Trabajaba junto con Anahí, una joven pintora y fotógrafa con un futuro por delante muy prometedor. Subía nombres a la base de datos de todas las personas invitadas a los eventos que pertenecían a las empresas que han patrocinado todo esto. Es impresionante la cantidad de personas que por nada del mundo quieren perdérselo y que muchos están cortando sus vacaciones para venir a Madrid a estar con el Papa y la Juventud. Pero poco a poco mi bandeja de entrada se fue llenado de mails.

Después me encargue de dar seguimiento a todas las excepciones de los grupos de jóvenes que iban a venir. La organización decidió que cada grupo podía seleccionar tres integrantes de su grupo para vivir desde cerca la Vigilia pero como el lugar era muy amplio se abrió y sobre todo se ha dado preferencia a los grupos que vienen de lejos: Australia, China, Japón, Sudafrica, el Congo y como no, de mi querida Latinoamércia: México, Argentina, Colombia, etc... Más de 14.000 jóvenes en primera fila durante la Vigilia. Eso va a ser muy impresionante.

Y estas dos últimas semanas he estado totalmente encerrada en una pequeña imprenta donde hasta el viernes habíamos impreso más de 33.000 invitaciones. El martes en cuanto abrá la imprenta "Método" me plantaré con mi usb, mis últimas listas y dando muchos ánimos a Tito, el joven que durante estas semanas no ha hecho más que hacerme preguntas sobre la diferencia entre la misa y la vigilia y otras muchas cosas. El tiempo seguía pasando y aún no sabía lo que realmente yo iba a hacer la semana en la que iba a estar el Papa aquí. Se lo pregunté y me dijeron que sería chofer de dirección ejecutiva pero el viernes antes de irme a casa me dijo que los planes para mí habían cambiado y que ahora voy a sería chofer para el séquito Papal. Donde vaya el Papa móvil ahí iré yo. ¡MENUDO REGALO!

Y hoy, 14 de agosto, me he trasladado al hotel frente a la Nunciatura donde estamos todo el staff: dirección ejecutiva, protocolo y los coordinadores de cada departamento...Una tarde de colocar material informático, papeles, etc... y después de cenar, me he sentado frente al ordenador mientras veo el partido de ida de la Supercopa de España entre el Madrid y el Barça... y me explayó contandoos los preliminares de todo esto.

Espero tener mente y salud para cada día poder escribiros algo de lo que viva cada día. Un abrazo y hasta mañana.

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