Son muchas las convicciones que mueven al ser humano a lo largo de su vida. Son muchas las decisiones que van determinando lo que eres y quieres ser. Y cuando una decisión va ligada profundamente a una convicción, la fuerza que tiene es casi "indestructible"
¿Por qué? Lo he visto reflejado en una joven de 20 años. Que tras conocer un proyecto "mágico" en el que le va la vida, pues estudia para poder poner al servicio de la vida la ciencia, logra motivar a la mitad de su clase a que hagan la experiencia de su vida.
Comienza moviendo sus voluntades para un proyecto del que nunca han sabido nada, los implica para realizar múltiples actividades para conseguir fondos y lograr pagar prácticamente todo, no para conocer simplemente un país lindo , si no para involucrarse de lleno en un proyecto de una unión nacional.
Para quienes no conocen la Fundación Teletón y los centros CRIT que tienen repartidos en 20 estados de México, les invito a investigar.
Esta joven con tan sólo una visita ha conseguido venir con 13 compañeros más a vivir lo que por mucho será una de sus mejores experiencias de vida; que les está transformando no sólo como profesionales si no también como seres humanos. Algunos dicen estar viviendo dentro de un sueño, otros que es una utopía hecha realidad, pero lo que es muy cierto, es ver sus rostros, sus miradas y saber lo que quiere ser.
Por eso creo que cuando una persona está convencida hay que dejarle hacer.
Los sueños, los ideales dejan de serlos cuando tienes la valentía de ponerlo en práctica. Cuando crees en ti mismo, cuando las dificultades no las ves como obstáculos sino como oportunidades que irán abriendo más y más opciones. Sólo el que lucha se siente satisfecho con uno mismo, muchas veces ganaras y en otras saldrás derrotado pero la alegría y la satisfacción se forjan como sello en el alma.
¿Por qué os cuento esto? Porque no dejo de maravillarme de la fortuna que tengo de trabajar con personas, de trabajar con universitarios que confían y creen que el mundo se puede cambiar. Ellos lo están haciendo, están cambiando sus vidas y por tanto, su ambiente, su mundo. Jóvenes preparados y con ilusión por ser mejores para poder dar poder dar lo mejor de si mismos no se encuentra en todos los trabajos.
Pasarán los años y las experiencias que hayamos grabado en nuestra mente y forjado en nuestra alma nos dirán el tipo de ser humano que hemos sido.
Sólo pido no acostumbrarme a esto, quiero poder dibujar en mi rostro la felicidad de saber que un granito de esfuerzo, de sacrificio y de vida ha hecho que la vida de otro sea mejor.


