lunes, 27 de junio de 2011

Las amistades que de verdad perduran

Amistad: todos la queremos, todos la necesitamos y por lo menos una o dos si tenemos.

La amistad nace de un breve encuentro, que se convierte en momentos de descanso, de relax, de risas, de algunas lágrimas, de muchas noches desveladas descubriendo secretos, compartiendo momentos, buenas conversaciones, silencios necesarios. La amistad va creciendo según se va compartiendo lo que somos, no lo que tenemos o dejamos de tener.

Una amistad no está esperando nunca nada, una amistad madura en el dolor, compartiendo lo más íntimo, lo que duele también sana y eso fortalece.

Yo me siento fortalecida, he sabido lo que son las buenas amistades, las que después de tantos años me han abierto no sólo los brazos para abrazarme si no también sus corazones; me han demostrado que siguen ahí, que siempre lo han estado y aunque por muchos años nos separó la distancia y el silencio han permanecido firmes. Y yo al inicio, tal vez dudé, tal vez me costó pero el tiempo ha sanado las heridas, el tiempo ha curtido palabras que han permanecido el fondo de mi corazón, y que han borrado cualquier duda.

Ahora puedo devolver con mi propia vida la gratitud que siento por tantas personas que han sido compañeras en el camino. Primero en mis años universitarios, pero también en los años de entrega, de lucha, de oscuridad, de soledad y desazón, de alegrías y lágrimas.

Compartimos lo que somos, desde nuestra miseria, desde aquello que sólo el que nos ha creado conoce. Puede que nuestra debilidad nos haga cometer muchos errores, pero también esta debilidad nos engrandece porque nos permite descubrirnos ante los que nos aman, antes lo que nos conocen como somos.

Agradezco tener amigas y espero que ellas también puedan disfrutar de mi amistad como yo lo hago con ellas.

Dedicado a mis amigas. Os quiero.

viernes, 10 de junio de 2011

Midnight in Paris

La sala semi vacía, apenas una decena de personas para degustar el placer no sólo para la vista si no para la mente de unos fotogramas hilvanos con el hilo de una prosa que sale del corazón de un Scott Fitzgerald, de la apremiante verdad que a borbotones se escapa de la pluma de Ernest Hemingway; de los pases de pecho y finas estocadas de un Belmonte en plenitud; o de los paisajes o rostros plasmados en lienzo de Dalí y Picasso, y todo este coctail en la mente y tras esas pequeñas y redondas lentes de un artista como es Woddy Allen.

En definitiva, un peliculón. Un escenario que no necesita de extravagancias o adornos porque por sí mismo ilumina cada escena, derrocha fantasía, glamour, y ese deseo de recordar con melancolía experiencias vividas.

A través de la pluma de un joven guionista de Hollywood, enamorado de París, de la época de los 20, de una época que jamás vivió y que tras las campanadas de Notre Dame a medianoche todo se transforma y le permite zambullirse en sus deseos, sueños y recuerdos que le colman de felicidad pero que más tarde le despertaran a lo que es la realidad de todo ser humano: la eterna insatisfacción.



¡Qué bien que el hombre es un animal insatisfecho! Para muchos los placeres, el poder, el tener son suficientes, para otros insatisfactorio, pero de la misma manera que lo son el amor, la amistad e incluso el anhelo de ser algo que nunca sabrás si llegarás.

Yo me considero una persona idealista, soñadora, y muchas veces me descubro buscando el reflejo de lo que fui o vi en el pasado. Son muchas las personas que en sus sueños se han imaginado viviendo en una época mejor; pero, ¿hay una época  mejor? Seguramente la gran mayoría de las personas creen que serían más felices si vivieran en el Renacimiento, o en la era Moderna, en la Belle Epoque, o en los años 60. Pues a nosotros nos ha tocado vivir el cambio de milenio, donde nos estremecíamos cuando eramos niños pensando que al pasar el umbral del siglo XXI llevaríamos trajes plateados, nos moveríamos en automóviles voladores y nos alimentaríamos de comida reducida a pequeñas píldoras de colores.

Pero sí miramos hacia atrás en estos primeros 11 años, no hay mucha diferencia con los hombres y mujeres de los 60, o de los años 20; o los de la época de la Revolución Francesa, todos con la eterna insatisfacción, con el anhelo de ser otras personas diferentes a lo que somos, con deseos de poseer lo que no tenemos y creemos que nos va a dar la felicidad que tanto ansiamos. ¿Nos engañamos? ¿Nunca podremos vivir plenamente felices?


Yo sinceramente creo que viviendo en la Verdad de uno mismo se encuentra esa felicidad que se entremezcla con momentos de dolor, de sufrimiento, de miedo, de incertidumbre, pero no dejan de ser ingredientes que completan lo que dan verdadero sabor a la vida.

Igual que no hay mayor placer para el protagonista que pasear bajo la lluvia por las calles de París; para mí no hay mayor placer  que expresar con libertad lo que encierra lo más íntimo de mi corazón.

Os dejo con estas líneas que no son más que una invitación a descubrir como quieres que tu presente transcurra sin la necesidad de recurrir a la tienda de las nostalgias.

lunes, 6 de junio de 2011

¿Cuál es tu respuesta a estas preguntas? 3ª Parte

¿QUIÉNES SON LOS MEJORES PROFESORES?
LOS NIÑOS

Creo que ésta es una verdad como una casa, de los niños se aprende todo. ¿Por qué? Porqué ellos observan y siempre te dicen la verdad, no te harán un cumplido, ni te doraran la píldora, te dirán lo que ven, sea bueno o malo, porque te quieren, porque saben en su corazón que no hay nada mejor que la Verdad.

De los niños puedes aprender mucho porque no tiene reparos en que les enseñes, quieren aprender, tienen sed de conocimientos y siempre todo es: y ¿por qué? y ¿para qué? y ¿cómo? y no cesan en su empeño hasta que se quedan satisfechos con sus respuestas.

Y tú, ¿cómo actuas, te gusta saber, quieres saber el por qué, el para qué y el cómo? Yo quiero vivir en esa plena insatisfacción de conocimientos y si puedo elegir prefiero verlo todo a través del corazón de un niño.

¿CUÁL ES LA PRIMERA NECESIDAD?
COMUNICARSE

Para expresar una necesidad tienes que hablar con tu voz, con signos, por medio de una canción, a través de una carta, un poema; puedes hacerlo con un móvil, o con un ordenador; a través de un satélite o un chat, por videoconferencia o incluso con la oración, pero siempre para expresar esa necesidad antes necesitas comunicar.

Por eso, el hombre es un ser social, siente la necesidad de comunicarse y relacionarse para saberse persona, pero no por ello, una persona que a lo mejor con su voz no es capaz de comunicarse deja de ser persona porque siempre encontrará un nuevo sistema  para expresar lo que necesita, lo que es.

Yo quiero comunicarme, necesito comunicarme y por eso aprovecho estos medios para poder manifestar mi necesidad de dar a conocer al mundo mi corazón.

¿QUÉ ES LO QUE HACE MÁS FELIZ?
SER ÚTIL A LOS DEMÁS

Siempre hemos escuchado hay más felicidad en dar que recibir. Cuando te sientes útil para los demás es porque les has dado tu tiempo, tus conocimientos, tu propia persona. Ser útil a los demás te hace feliz porque sabes que estás ayudando; y por tanto no dudas en seguir haciendo lo que haces. Yo soy feliz escribiendo para los demás porque sé que a veces una palabra, o algunas más bien hilvanadas ayudan a los demás, pueden abrir el corazón a nuevas ideas, nuevas perspectivas, o simplemente una nueva forma de ver la vida. Yo quiero dedicar mi vida a hacer felices a otros; no sólo a mi familia, también a mis amigos y a los que me rodean, a los que me quieren  y a los que apenas aun conozco y considero que serán parte importante de mi vida.