Por la mañana estuve en el centro APOT - centro neurálgico de toda la organización - donde se han fraguado las más de 300 actividades culturales, la fiesta del Perdón, la feria vocacional y otras muchas cosas; entregando invitaciones especiales a jóvenes que van a vivir la Vigilia desde más cerca; de atender a tantos que vienen con dudas, con problemas y escucharlos, y encontrar una solución para cada uno es muy satisfactorio. Después queriendo disfrutar del ambiente hemos dado una vuelta por el Coffee House, y también por muchas calles de Madrid donde nos hemos encontrado cientos y miles de peregrinos que nos saludaban ya que ibamos con el coche oficial.
Después hemos ido a buscar a Don. César - obispo auxiliar de Madrid y organizador de la JMJ, para llevarle al Concierto del Orfeón Donostiarra, y de ahí nos hemos ido a pasear por el Parque del Retiro donde hemos visto de todos los colores, tamaños, hábitos y aspectos tanto de sacerdotes como de religiosas. Los primeros dispuestos a confensar a los peregrinos en los idiomas que cada sacerdote solicita.
Los reclinatorios tienen la forma de vela de la barca de Pedro, confesionarios hechos por un carpinterio deseoso de agradar a Dios. La carpa de las Misioneras de la Caridad estaba repleta de gente deseosa de orar, de adorar, de amar ante el Santísimo. Jamás había visto que se hiciera cola para poder orar ante el Santísimo. Y más impresionante aún, ver la carpa de Peregrinos Discapacitados, pastoral para sordos, actividades para discapacitados de todos los grados. Está claro que Dios es un Dios para todos y que las almas tienen sed de Dios, vienen a rezar, a encontrarse con Él.
Y después de este día, he tenido la oportunidad de relajarme con mis compañeros, tomar un copa y sobre todo prepararnos para recibir a su Santidad.
Mañana tendréis la oportunidad de ver más fotos de su Santidad. Un saludo.


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