viernes, 27 de mayo de 2011

¿Cuál es tu respuesta a estas preguntas? 2ª Parte

¿Cuál es el mayor error?
ABANDONARSE

Todos a lo largo de nuestra vida nos equivocamos, y no una si no muchas veces. A veces estas equivocaciones, estos errores nos llevan a perder la confianza en nosotros mismos, nos llevan a tirar la toalla, a no querer seguir luchando y por tanto a abandonar. Cuando nos abandonamos a nosotros mismos, vamos perdiendo la fe en nosotros, perdemos de vista nuestros ideales e incluso se nos ofusca la mente y a veces incluso se nos apaga el corazón.
Abandonarse, es perder la batalla, y cuando dejas de confiar en ti mismo, la gente lo percibe. Por eso es importante tener cerca tuyo alguien que te recuerde lo que eres y que por eso no puedes dejar de luchar, no puedes dejar de levantarte una y otra vez; te levantarás con muchas heridas, e incluso muchas veces casi estarás herido de muerte, pero no por eso deber abandonar porque si no será un error más en la lista de fallos y caídas que tenemos en nuestra vida.

¿Cuál es la raíz de todos los males?
EL EGOÍSMO

Ya lo decía uno de mis libros favoritos: "Tres Monjes Rebeldes" del P. Raymond, sacerdote Trapense y autor de una buena triología de la cuál éste es su primer vólumen. Narra la historia de tres monjes, que empezando en la vieja orden del Císter, deciden reformarse y buscan vivir en plenitud la Regla Benedictina. En un momento del libro, cuando un aspirante le pregunta a su director cuál cree él que es la raíz de todos los males, inmediatamente el director dice: El egoísmo
El egoísmo mata poco a poco todo lo que somos, buscar siempre el beneficio personal, buscar siempre satisfacer los propios gustos; acaba desapareciendo todo lo que sientes por los demás, para única y exclusivamente centrarte en ti mismo. Yo, me, mí, conmigo!!! La canción que más nos gusta.
Éste te lleva a quedarte sola, a un vacío, que nadie ni nada puede llenar porque siempre hay un insana insatisfacción.
El egoísmo: ciega, ensorda, e incluso te lleva a ser desconfiada, uraña y por último insegura. Todo esto hace que sea la raíz de todos los males.
Una guerra existe cuando dos se pelean, cada uno busca su bien sin intentar buscar un mismo bien para los dos; cuando una relación se rompe, no hay más que egoísmo porque niguna de las dos partes es capaz de ceder para el bien de los dos. Y así cada una de las razones, vivencias, situaciones o circunstancias en que tienes que elegir entre el BIEN COMÚN, y lo que te apetece, te gusta, deseas e incluso necesitas... y se inclina hacia el lado de uno mismo viene un mal detrás de otro.

¿Cuál es la distracción más bella?
EL TRABAJO

Puede sonar a locura llamar al trabajo distracción, pero es verdad que el trabajo nos dignifica, y que aunque lo importante simplemente somos nosotros, a través del trabajo - una mera distracción para pasar el tiempo - nos completa, nos llena y nos hace siempre crecer. Por tanto, bendita distracción cuando la tenemos.



jueves, 19 de mayo de 2011

¿Cuál es tu respuesta a estas preguntas? 1ª Parte

Hoy ha llegado a mi correo una serie de preguntas de las que me quiero hacer eco. Las respuestas originales las dio la beata Teresa de Calcuta, pero a mí me gustaría hacer mi propia lectura de ellas.
Primero formularé la pregunta, a continuación mostraré la respuesta de Teresa de Calcuta, y si tengo algo que decir, pues eso: lo dire.

¿Cuál es el día más bello?
HOY

Para mí, el día más bello, es en el que estoy con las personas que quiero; es el día en el que veo salir el sol y veo como también se despide. Es en el que me he reído de mi misma y con mis amigas, y en el que puedo en definitiva ser yo misma sin temor a ofender a nadie.

¿Cuál es la cosa más fácil?
EQUIVOCARSE

Coincido 100%, a diario nos equivocamos, en una cosa o en otra; nos equivocamos al marcar un teléfono, al teclear palabras en el ordenador, al creer reconocer a alguien a lo lejos en el metro o autobus, pero también nos equivocamos en tener miedo de la verdad, nos equivocamos al amarnos más a nosotros mismos que a los que nos rodean, y sobre todo nuestras mayores equivocaciones vienen en los prejuicios o juicios temerarios que escupimos a la velocidad del rayo y no somos capaces de detenernos antes de terminar de pronunciar las últimas sílabas.
Pero equivocarse y reconocer la equivocación es de sabios, o al menos así reza el refrán, y lo bueno de equivocarse es que puedes pedir perdón e intentar hacerlo de nuevo, pero esta vez de modo correcto; y si lo vuelves a hacer, pues nada de nuevo sacudimos el polvo de nuestras rodillas, reparamos en las heridas producidas por la caída - ergo equivocación, y volvemos a empezar, así una y otra vez durante toda la vida.

¿Cuál es el obstáculo más grande?
EL MIEDO

Pues sí, porque te paraliza, porque te impide alcanzar tus sueños, porque no te deja ser tu misma. El miedo no es buen copiloto en el viaje de la vida, aunque a veces una dosis mínima de miedo te puede ayudar a ser prudente..

¿Cuáles son tus respuestas?

Mañana otras tres preguntas más...

sábado, 7 de mayo de 2011

A VUELTAS CON LA VERDAD

La VERDAD, sí existe, ¿por qué tenemos miedo de ella? ¿por qué huimos de ella? ¿por qué preferimos negarla a asumirla con todas las consecuencias?. Yo no sé que pensais el resto pero a mí no me gusta vivir creyendo que lo sé todo, y darme cuenta que me engañan, eso duele y duele mucho.

Yo en la medida que pueda lucharé por vivir en la Verdad, por perseguir esa verdad, y que todos los que están alrededor mío sepan que en mi no hay doblez, y cuando la tentación llame a mi puerta, probablemente mi debilidad me haga flaquear pero confío en el Único que se puede confiar para que me mantenga firme en lo que creo.

No me considero un borrego que va siguiendo las ideas de los demás como si no tuviera ideas propias, no soy de los que simplemente se enganchan a la última noticia de la Tv o del periódico que nos hacen creer lo que no es verdad.

No quiero entrar en polémicas, de si EE.UU, nos está diciendo o no la verdad sobre lo de Bin Landem, hace mucho deje de creer que fuera posible vivir en la Verdad, hay demasiados intereses de por medio, y prefieren tenernos entretenidos con temas que evitan que pensemos en lo verdaderamente importante.

Aún no entiendo como alguien puede tener entrañas y ganas de levantarse cada día de la cama sabiendo que no hay verdad en su vida, en sus palabras, en sus decisiones, que lo único importante para él o ellos es llenar el bolsillo, más y más de ambición, de poder, de control, de dominio. E igual que hablo de los políticos, se puede hablar de todo el que engaña.

Todos hemos sido niños y me imagino que todos hemos sentido ese cosquilleo o la humedad en las palmas de las manos, o la sequedad en la boca cuando no habíamos dicho la verdad, aunque ocultabamos algo que sabíamos a ciencia cierta que era malo, y además con la certeza de que al final se enterarían y sería peor el remedio que la enfermedad. O yo no he crecido, o sigo teniendo esa misma sensación cuando me he visto innecesariamente obligada a no decir la verdad por completo. Pues para mí, ya se ha terminado, me he cansado y quiero que todos sepan que yo digo la Verdad.

Muchas veces será muy doloroso, me va a arrancar muchas lágrimas, me va a hacer ponerme en situaciones que comprometan incluso mi bienestar, pero prefiero que mi conciencia siga tranquila, que pueda dormir cada noche y que pueda levantarme cada mañana con la certeza de que vivo en la Verdad.

Estoy rodeada de muchas personas que aun tienen miedo a esa verdad, que esa verdad les implica tomar decisiones que sus vidas que no darán un giro de 180º grados si no mucho más; que implica alejarse de una comodidad, de una estabilidad que no vuelvan a tener, pero creo poder decir que merece la pena arriesgar esa "seguridad" para poder vivir en paz.
 Hay que tener el valor de adentrarse en el bosque de la vida, con arrojo, sin temor, con la seguridad de que aun hay gente que está a tu lado que quiere lo mejor para ti. Como estos perros que tiran del trineo para llevar a su amo a su hogar, ten por seguro que si tú, que estás leyendo esto, necesitas que yo tiré de tu trineo, aquí estoy, puedes pedirmelo y juntos llegaremos al final.

martes, 3 de mayo de 2011

Yo estuve ahí

Cuando anunciaron que el 1 de mayo del 2011 sería la Beatificación de Juan Pablo II, me dije: "Ahí tengo que estar yo". Y a los pocos días me llegó por mail una oferta que Juventud Misionera ofrecía, al principio lo dudé pero luego me eche la manta  a la cabeza y dije son momentos históricos en los que cuando pasen los años podré recordar con mucha ilusión, emoción y con la posibilidad de tener guardada en la retina de mi corazón esas palabras: BEATO JUAN PABLO II, y ver como se descubría su imagen en lo más alto del balcón de San Pedro.


Nos puedo explicar con palabras suficientes lo que sentí al escuchar esa ovación atronadora de aplausos que duró más de 20 minutos, y porque nos callaron. Pero no quiero adelantarme tanto y prefiero empezar desde el inicio.

Llegamos el viernes, después de un buen madrugón: 3:20 a.m. a Bérgamo (Milán), de ahí y después de un desayuno italiano: capuchino con nata y un croissant relleno de chocolate, nos subimos al autobús y nos fuimos para Bolonia donde pudimos pasear y disfrutar de una buena tarde primaveral. El grupo se iba conociendo, pues de la universidad - Francisco de Vitoria - salimos una expedición de 45 personas, se nos unieron alumnas de los Colegios Everest y Highlands de Madrid, y al final junto con un buen grupo de alumnos del Highlands del Sevilla, nos juntamos 170 jóvenes con la ilusión de vitorear al Papa, de disfrutar cada según y sobre todo con el corazón lleno de intenciones para pedirle al Beato su intercesión.

Disfrutamos cada momento: con un helado, escuchando música callejera, bailando sevillanas y sobre todo muy buenas conversaciones.

El sábado amanecimos temprano para dirigirnos hacia Orvietto, durante el trayecto fuimos viendo la película de Karol - puedo deciros que a la gran mayoría al concluir la película teníamos los ojos ligeramente brillantes por las tímidas lágrimas que asoman.

Tras subir en el Funicular a Orvietto, y pasear por equipos nos reunimos todos ante el milagro eucaristíco y celebramos la Santa Misa, con cánticos que por el fervor atraían las miradas de los demás turistas. Ahí tuve la grata sorpresa de encontrarme con el Padre Guillermo, L.C., capellán en mi época del Instituto Kilimanjaro de Monterrey, y poder a través de él, enviar un caluroso saludo a tantos amigos que tengo en esa ciudad tan querida para mí.

Poco a poco nos íbamos frotando más las manos y cada uno iba soñando el momento en que llegaríamos a la plaza san Pedro. Creo que pocos nos imaginabamos lo que nos ibamos a encontrar allí. Los autobuses nos dejaron en la estación de tren de Via Aurelia, y ahí tras esperar más de una hora a que llegara el tren, y de amenizar ese tiempo con cánticos y bailes - algo que fue caldeando de emoción el corazón de cada uno de nosotros.

Iba rodeada de personas que era su primera vez en la ciudad eterna y no se querían hacer ninguna expectativa, y ver sus rostros de emoción, de saborear un verdadero ambiente de fe, estímulaba a todos a ser verdaderos testigos de su fe cristiana.  Empezamos a caminar rápidamente para tomar posesiones en algún lugar que nos permitiera estar lo más cerca posible del Papa, llegabamos a algunas calles adyacentes pero todo estaba cerradas y nos decían que sólo se iba a abrir la entrada de la Via della Conciliazione. Para allá nos fuimos a aunque algunas nos aventuramos a ver si podíamos llegar a algún otro lugar. Nos fuimos reuniendo y poco a poco tomamos posesiones para comer algo de cena de lo que habíamos comprado antes de salir de Orvietto pues sabíamos que iba a ser una noche larga y tendríamos muchas horas por delante hasta las 10:00 de la mañana.

Una vez que llenamos el estómago, decidimos caldear el ambiente, el cuerpo y el corazón con cánticos que fuimos alternando con los de los polacos, hasta que ya entrada la noche decidimos unirnos todos en oración para rezar el rosario y disponernos a intentar dormir.


Yo alcance a dormitar 40 minutos antes de que hubiera tres intentos de levantarnos, movernos un poco más y avanzar algunas posiciones. Y ¿qué sucedió? pues la organización había anunciado que abriría sus puertas a las 5:00 a.m. pero ante la marabunta de personas que nos íbamos hacinando en esa zona, a algún iluminado se le ocurrió abrir las entradas laterales y empezaron a coger posiciones los últimos que habian llegado, y de repente, empezamos a avanzar y lo que se convirtió en una gran multitud feliz, se convirtió en un caos organizativo, con avalanchas y aplastamientos, que empañó un poco el sentido de estar ahí.

Tras pasar momentos de agobios, e incluso algunos de ansiedad, nos pudimos colocar cerca de las vallas de la avenida principal. Ahí estaba en el centro reinando la Cúpula de Miguel Ángel, y entronizaba un momento histórico para todos los que estabamos ahí.


Tuvimos la posibilidad de conocer a mucha gente de otros países, de compartir experiencias con Juan Pablo II, o de las Jornadas Mundiales de la Juventud, o de los encuentros del Papa en los diferentes países. Mirases donde mirases había banderas de todos los países que ondeaban como saludándose unas a otras. El frio se iba a haciendo presente, muchas personas tuvieron que ser atendidos por los sanitarios: cansancios, lipotimías, gente muy mayor agotada, algún que otro pie roto; y sobre toda expediciones maratonianas para alcanzar un baño y regresar, cual campo de concentración de minas, a tu puesto con tus amigos de peregrinación. Yo he de reconocer que por unos instantes pensé salir de ahí pues mis piernas ya no aguantaban más, demasiadas horas de pie pero con el corazón ilusionado porque llegará el momento de la Beatificación.

Cuando asomaban las primeras luces del alba abrieron las puertas de la Plaza y fueron entrando grupos de 200 personas y mientras se acomodaban el resto sufriamos pisotones, codazos y algún que otro insulto, pero a la vez saludabamos a otros, nos encontrabamos con viejos amigos.

A las 8:00 de la mañana ya estaba en la plaza, estaba situada detrás el obilisco pero con una buena vista del altar, de la pantalla y rodeada de cientos de miles de personas. Ahí pude por fin reclinar mi cabeza en el suelo y dormitar dos horas antes de que empezara el gran evento.

Y de repente entró él, precedido de una procesión numerosa de obispos y cardenales, y de fondo los cánticos de un coro que puso toda su alma en expresar su propia fe a través de las notas musicales. Se sentía en el ambiente: ilusión, emoción, y a la vez cansancio. Muy pronto, vimos como comenzaba el rito de la beatifiación, poco a poco expresaban los momentos de la vida del beato, como vivía con heroicidad las virtudes cristianas y como después de una vida larga de dolor, de sufrimiento y sobre todo de mucho amor de donación, de entrega, llegó el gran momento en el que el Papa, Benedicto XVI, su sucesor, lo declaraba para toda la Iglesia, beato y por tanto, venerable para toda la cristiandad.

El aplauso atronador, las lágrimas se deslizaban por mi rostro y por lose todos los demás. A mi mente, se agolpaban todos los momentos en los que le vi de cerca, cuando le puede saludar en persona, cuando le escuche preguntar en la plaza de san Pedro a quién habíamos venido a buscar, y de su voz salía rotundamente: CRISTO. Él no has dado a través de sus 26 años de pontificado muchas lecciones pero la mayor ha sido la de un amor de Padre, nos ha enseñado a perdonar, a olvidar y sobre todo a amar no sólo a Cristo si no a los que nos rodean.

Después de este momento tan emotivo, siguió la misa, con calor, con mucho sueño, intentando por todos los medios vencer a la propia naturaleza que gritaba la necesidad de ir al baño, de refrescarse un agua fresca y de encontrar un lugar donde reclinar la cabeza y dormir un poco más.

¿Estamos locos? Yo creo que no. Cada uno de los más de dos millones de personas que nos desplazamos a Roma para vivir esta experiencia, estabamos ahí por alguna razón, por agradecimiento, por fervor, o simplemente por vivir un momento histórico único en la Historia de la Iglesia.

Yo llevaba muy cerca de mi corazón las intenciones de muchas personas: amigos que confiaron sus necesidades para que en persona se las presentara en persona al Beato Juan Pablo II. Intenté vivirlo con la mayor intensidad, y me decía a mí misma que junto a mí estabaís cada uno de vosotros: mi familia, mis amigos y tantas personas que a lo largo de mi vida se ha entremezclado en vivencias intensas y que han fortalecido de una forma u otra mi relación con Cristo, y que me han ayudado a dar pasos de entrega según lo que el mismo Dios me ha ido pidiendo.

No pude entrar a saludarle en persona, y dejar como era mi intención, la hoja con todas las intenciones que llevaba de cada uno de vosotros, pero las fui diciendo cada una desde lo más profundo de mi corazón y sé, de corazón, que Él las ha escuchado todas.

Y ahora, que me encuentro frente a la pantalla de mi ordenador y os describo cada uno de los momentos que viví se me vuelven a llenar los ojos de lágrimas de la emoción.

Bueno amigos espero que con estas palabras al menos hayas podido haceros una idea de lo que vivistéis desde el corazón conmigo. Un abrazo y que Juan Pablo II sea nuestro leal amigo, Susana