Hoy el día empezó tempranito. Después de un fugaz desayuno me fui a la imprenta donde - creo ya - haber impreso las 35376 invitaciones para todos los eventos. Después de una semana larga en la imprenta hoy he impreso las 2100 últimas invitaciones... no sabéis que locura ha sido pero la verdad espero que todo el mundo lo disfrute y lo disfrute mucho.
Después tuve la oportunidad de recorrer varias zonas de Madrid, y vi emocionada todos los grupos de peregrinos que se han acercado a Madrid de cerca y lejos: Nueva Caledonia, Taiwan, Rusia, Argentina, Canadá, México, y como no de todos los rincones de España y de Europa - un verdadero tutti frutti de banderas, de canciones, un ambiente que pone los pelos de punta.
Hoy después de la comida pude descansar un poco y coger fuerzas, a las 18:00 salíamos rumbo a la misa con el Cardenal Rouco y más de 605 obispos y al menos unas decenas de Cardenales.
Baje al parking del hotel saque el coche del garaje y recogí a Don César, obispo auxiliar y custodiada por 6 motos y un furgón de la Polícia Nacional llegamos a la sede donde todos los obispos y cardenales estaban citados: el ayuntamiento de Madrid que da a Cibeles. Fue una gozada seguirles sin tener problemas de tráfico, etc...
Todos estaban citados a las 18:00 y era impresionante entrar en el Ayuntamiento de Madrid y ver ese mar de sotanas, de solideos de obispos y cardenales. Empecé repartiendo aguas, luego un obispo, el Nuncio de Su Santidad en Panamá se me acercó y me pidió que le buscará alguien del servicio sanitario para ver si le podían retirar 5 puntos de sutura - al final no se los quitaron.
Después me encontré de repente y sin buscarlo las Reliquias del Beato Juan Pablo II, se me pusieron los pelos de punta, me emocionaba a cada paso, poder estar al servicio de tantos hombres de diferente, tamaño, color, lenguaje, etc... Y antes de que empezará la procesión de obispos y cardenales, seguía todas las indicaciones de Don César tan a rajatabla como podía.
Empezó todo, la plaza de Cibeles, la calle de Alcalá, Recolestos, y la subida a la Gran Vía estaban repletas de jóvenes de todos los países. La homilía fue muy impresionante totalmente dirigida a los jóvenes para que se dejen cautivar del amor de Cristo. El silencio que llenaba la plaza era a veces irrumpido por el canto y la música del coro y la orquesta - es verdaderamente un milagro porque cada cantante del coro es de su padre y de su madre, antes de los primeros ensayos el 90% no se conocían entre ellos y lo mismo con la orquesta. No sabéis como se iban encrispando los pelos de los brazos de la emoción, las lágrimas que caían en mi faz a la hora de la consagración. Todo fue increíble aunque algunos jóvenes necesitaron de la ayuda médica porque se desvanecía pues el calor de hoy ha sido el más alto de todo el verano.
Terminando la misa: fervorosa, alegre, respetuosa, fui por la unidad móvil COP 1, recogí a Don César y fui siguiendo el coche del Nuncio en España, hasta llegar al hotel. Y aquí estoy a 7 horas de volver a iniciar la aventura os dejo mis palabras. Un abrazo.
PD. Las fotos las estoy subiendo poco a poco en facebook.
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