viernes, 19 de agosto de 2011

6ª entrega: Mi experiencia en la Jornada Mundial de la Juventud

Podría empezar diciendo que estoy cansada, que he pasado mucho calor, que tengo un fuerte dolor de cabeza pero todo esto se queda muy lejos de todo lo que he vivido HOY.

El día lo empecé siguiendo por la M-40 y la A-6 a una unidad de la Guardia Civil y a nuestro paso nos ibamos encontrando más y más guardias de seguridad. Llegando al  Escorial se percibian un ambiente de animación alucinante y es que las personas de Animación Ciudadana de la Organización se lo han currado muchísimoooooo!!!!

Fuimos directamente a la Lonja había cientos de religiosas de todos los colores, habitos, etc...y dentro en la basílica más de 1500 doctores universitarios atabiados con su toga y birrete - pasando muchísimo calor pero disfrutando del gran discurso que su Santidad les ofreció. Habló siempre de la Verdad y de la responsabilidad que tienen no sólo de formar profesionales si no personas coherentes y firmes en su fe. Tuve la oportunidad de saludar a muchos buenos amigos, compañeros de fatigas y disfrute de la espera como los demás. Repartí alrededor de unas 500 botellas de agua en menos de media hora pero es que el cuerpo lo pedía. Después salimos corriendo rumbo a Madrid, comimos y tuve la posibilidad de descansar un rato.



A las 16:30 de nuevo en el COP - Movil, escolatada por dos unidades motorizadas de la Polícia Nacional nos diriginos de nuevo a Cibeles desde donde el Santo Padre horas más tardes presidiría el Via Crucis.

El via Crucis sin palabras, espectacular, retumbaba en el corazón no sólo la música, los tambores si no las palabras que salían desde el Corazón de Cristo para cada uno. Un Via Crucis llenísimo de detalles, de emociones que nadie quería controlar. Una saeta salida desde el alma de un joven andaluz; los tambores de la Legión con su Cristo de la Buena Muerte, o los cánticos de un coro que han ensayado días y días. Su Santidad preguntó si era una orquesta profesional a lo que el Sr. Cardenal le contestó que no, que se hizo una convocatoria popular y tras una prueba de selección se optó por este magnífico grupo de grandes voces.



El Papa, pudo ver de ida y vuelta los 15 pasos traídos de todos los rincones de España. Hubo una estación en la que la cruz de los Jóvenes fue portada por jóvenes que están luchando por salir de la droga; otro grupo de jóvenes eran cristianos de los países árabes, y así cada estación tenía su particularidad.

Al terminar vine literalmente volando porque fuimos custodiados por dos motos de la polícia y veníamos a casi 100 Km/h por una calle en dirección contraria y yo me sentí verdaderamente en una película de polis que van en una persecución. Una verdadera experiencia. Al llegar al hotel nos invitaron a esperar al Papa en la puerta de la Nunciatura, escuchando a la Tuna y también oyendo como Paola - una joven voluntaria de Taiwan que ha tenido la oportunidad de almorzar con el Papa, y para ella como para los otros 0 jóvenes ha sido una experiencia inolvidable.






En la cena he tenido la oportunidad de compartirla con el Sr. Arzobispo de Madrid, D. Antonio María Rouco Varela, que nos contaba felizmente lo emocionado que estaba el Papa. Nos ha dicho que el Papa jamás había vivido un Via Crucis tan cargado de emoción, de sentido religioso y es que verdaderamente el silencio que reinaba en todas las calles aledañas a la Cibeles permitía que cada uno pudiera entrar en una oración personal con un Cristo que murió pero también resucitó por nosotros.







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