miércoles, 22 de septiembre de 2010

Vivimos en la VERDAD

Cada vez que escucho la palabra VERDAD, la leo o la busco me acuerdo de un momento que me ha cambiado para el resto de mi vida. Fue hace ya quince años que entré por las puertas de la universidad y en la charla introductoria del curso propedeútico hicieron un acróstico con la palabra universidad y al llegar a la V dijeron con fuerza y seguridad: VERDAD
Retumbó en mis oídos.

Lo siguiente que es escuché fue que en la universidad escucharía muchas ideas, argumentos, que las ideas irían y vendrían, pero que lo que yo sacará de la universidad dependía totalmente de mi propia actitud, de con cuantas ganas buscará la verdad, de como luchará para demostrar que la Verdad existe, que la Verdad se puede demostrar con la razón; que la Verdad puede triunfar pero sólo depende del uso de nuestra propia libertad.

Como me gustan estas dos palabras: Verdad y Libertad y como me duele ver que son las palabras más en boca de todo el mundo y a la vez las más manipuladas, que triste que viviendo en el siglo XXI las ideas sobre estos grandes términos se hayan deteriorado tanto, se hayan tergiversado de una manera que la gente cuando lee una noticia o la ve en la televisión no distingue lo que es la Verdad, o cuando alardea de vivir la libertad porque hace lo que le da la gana, confunde el libertinaje con la libertad.

¿Qué le pasa a la humanidad? ¿Qué le pasa al ser humano? ¿A dónde estamos yendo? Intentando vivir paradójicamente las circunstancias que se nos presentan. Creo que para poder vivir la Verdad en la propia vida es importante desnudar el alma para uno mismo, aceptar las dificultades con las que nos encontramos, y vivir con la esperanza de que el sol vuelve a salir y que cuando se cierra una puerta se abre una ventana.

Es el momento de cada quien se comprometa con su propia vida y luche por defender lo que hay de Verdad en sí mismo, no avergonzarse de ello y seguir caminando hasta que el camino nos lleve a nuestro destino. Despleguemos nuestras alas, y batamoslas tan rápido como podamos para llegar a nuestro final.

Un abrazo para todo aquel que quiere la VERDAD.

Susan Cardu, 23 de septiembre de 2010

viernes, 10 de septiembre de 2010

Para todas las que son y hemos sido consagradas

Queridas hermanas os propongo que usemos esta herramienta para poder expresar y compartir nuestros sentimientos, nuestras opiniones y podamos hablar con tranquilidad y poder profundizar en temas que a todas nos interesan, nos gustan y tenemos mucho que decir y que compartir. Espero que os guste esta invitación. Un abrazo a todas. Susan Cardu

miércoles, 8 de septiembre de 2010

Aniversario: FELICIDADES

Hoy son nueve años de aquel sí que te di de manera incondicional, confiada y con emoción. Me acerque al altar y decidí tomar mi cruz y seguirte, tomé el evangelio con la decisión de seguirlo pasase lo que pasase, y por último al comulgar supe que sería para mí el acto de mayor amor que jamás experimentaría.


Y nueve años después, aquí estoy intentando poner en una balanza todo lo vivido. Y la verdad es que la gran parte ha estado cargado de felicidad, de gozo, de mucha alegría porque el AMOR que he experimentado por parte de CRISTO ha sido real, por que las amistades que he cultivado son de ayer, hoy y siempre y porque cada una de las personas que Él ha puesto en mi camino son una parte importante de mi historia y de la HISTORIA.

También ha habido momentos difíciles, costosos de comprender con la mente, de darles una explicación racional. Momentos de duda, de incertidumbre, de soledad, de sequedad e incluso de dolor: dolor físico y dolor moral.

Pero sé que estos nueve años son una experiencia inolvidable, sé que es lo que tenía que vivir en ese momento y que todas las lecciones han sido una ganancia.

A cuantas personas me encantaría poder darle las gracias de forma personal, hay muchas que simplemente dibujaran una sonrisa en sus labios, habrá otras que me devolverán esa misma palabra, otras que incluso se fundirán conmigo en un gran abrazo, y otras que ni si quiera querrán escuchar lo que yo pudiera decirles. A todos, a quienes quieran o no oírlo: GRACIAS por ser parte de mi historia. Una historia que cumplirá su función cuando futuras generaciones se asomen a estas hojas y sean capaces de leer entrelíneas la intrahistoria de cada persona.

Señor muchas gracias por haber puesto tu mirada en mí, por haberme llamado por mi nombre y por haberme hecho digna de ser un apóstol de primera línea de batalla. Tú eres el único que conoces lo que hay en lo más profundo de mi corazón, sabe lo que soy capaz de hacer y lo que cada uno de mis latidos palpita de sentimientos. Señor mío, que mi corazón no deje de palpitar por el egoísmo y la vanidad, y que sí en algún momento y cuando tú lo dispongas se tiene que apagar puedas inclinar tu cabeza en señal de satisfacción.

Yo ahora tomo la delantera, doy un paso al frente, y te digo: muchas gracias y feliz aniversario.