Hoy son nueve años de aquel sí que te di de manera incondicional, confiada y con emoción. Me acerque al altar y decidí tomar mi cruz y seguirte, tomé el evangelio con la decisión de seguirlo pasase lo que pasase, y por último al comulgar supe que sería para mí el acto de mayor amor que jamás experimentaría.
Y nueve años después, aquí estoy intentando poner en una balanza todo lo vivido. Y la verdad es que la gran parte ha estado cargado de felicidad, de gozo, de mucha alegría porque el AMOR que he experimentado por parte de CRISTO ha sido real, por que las amistades que he cultivado son de ayer, hoy y siempre y porque cada una de las personas que Él ha puesto en mi camino son una parte importante de mi historia y de la HISTORIA.
También ha habido momentos difíciles, costosos de comprender con la mente, de darles una explicación racional. Momentos de duda, de incertidumbre, de soledad, de sequedad e incluso de dolor: dolor físico y dolor moral.
Pero sé que estos nueve años son una experiencia inolvidable, sé que es lo que tenía que vivir en ese momento y que todas las lecciones han sido una ganancia.
A cuantas personas me encantaría poder darle las gracias de forma personal, hay muchas que simplemente dibujaran una sonrisa en sus labios, habrá otras que me devolverán esa misma palabra, otras que incluso se fundirán conmigo en un gran abrazo, y otras que ni si quiera querrán escuchar lo que yo pudiera decirles. A todos, a quienes quieran o no oírlo: GRACIAS por ser parte de mi historia. Una historia que cumplirá su función cuando futuras generaciones se asomen a estas hojas y sean capaces de leer entrelíneas la intrahistoria de cada persona.
Señor muchas gracias por haber puesto tu mirada en mí, por haberme llamado por mi nombre y por haberme hecho digna de ser un apóstol de primera línea de batalla. Tú eres el único que conoces lo que hay en lo más profundo de mi corazón, sabe lo que soy capaz de hacer y lo que cada uno de mis latidos palpita de sentimientos. Señor mío, que mi corazón no deje de palpitar por el egoísmo y la vanidad, y que sí en algún momento y cuando tú lo dispongas se tiene que apagar puedas inclinar tu cabeza en señal de satisfacción.
Yo ahora tomo la delantera, doy un paso al frente, y te digo: muchas gracias y feliz aniversario.
Sí... ayer te tuve especialmente presente en misa, y por supuesto, con la cumpleañera predilecta que es la Virgen. Sin duda Dios no deja nunca a ninguno, pero menos aún a aquellos que ha visto a los ojos, así que muy feliz aniversario, puedes haber cambiado de "modo", de estado de vida, pero sólo por que esa es la Voluntad de Dios, después del primer "sígueme", pasamos al "sígueme siguiendo", ¿no crees? Así que yo soy de las que te aceptan las gracias, te regresa la misma palabra (pero con más razones) y te da un fortísimo abrazo y oraciones.
ResponderEliminarSusana!!! Muchísimas felicidades por tu generosidad! Siempre has sido un enorme testimonio para mi. Te quiero mucho y te tengo siempre presente en mis oraciones. Muchas gracias por permitirnos seguirnos alimentando de tu riqueza interior a través de este blog... no sabía que tenías! Yo también tengo experiencias, ideas y mil cosas más que compartirte: unagotademiel.blogspot.com Por favor entra y dime qué opinas :) Te quiero!!!
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