lunes, 30 de abril de 2012

¿Por qué la verdad incomoda tanto?

¿Quiénes creemos ser para decir que una persona está mal? Ya lo dice el evangelio: retira la viga de tu ojo antes que la paja del ajeno. Creo que en algún momento de la vida hay que replantearse si estás o no en el buen camino.
Yo no quiero juzgar a nadie, no me quiero entrometer donde no me han invitado o llamado, pero lo que sí tengo clarísimo es que voy a defender la verdad y si es necesario, con mi propia vida.

El único bando que existe es el de la verdad, el resto no me importan, vivo con mi conciencia tranquila; busco ayudar al que se acerca a mí pidiéndome ayuda y si en el camino encuentro a alguien necesitado aunque no lo conozca también le ayudaré.

Yo quiero a las personas porque son imagen de Dios y sus apellidos, sus títulos o sus sobrenombres no me importan, como tampoco me importa su condición, su raza, su sexo o su religión: "amar a los otros como Dios te ama"

Yo no quiero dar lecciones a nadie porque no me considero maestro, vivo en constante aprendizaje y así quiero que sea siempre. Disfruto aprendiendo aprendiendo de las culturas, de las personas, de la filosofía de una vida que sólo eres feliz si haces feliz a los demás.

Sé qué esta vida es como un gran océano que se abre en mi horizonte y por el que tengo que navegar, por el que tendré que nada muchas veces contra corriente, en el que tendré que sostenerme fuertemente a la vida para superar las tormentas y esperar que la calma llegue. Disfrutaré del sol pero también de la luna y las estrellas que guiaran mi vida.



Seguiré la ruta que mi corazón me marque, sin más mapa que los latidos de mi alma que me marcan el ritmo de una vida que me quiere dar mucho y de la que tengo todo por aprender. Si eres mi amigo/a te alegrarás por mí y si quieres te invito a embarcarte en esta aventura. Vivir la vida y extraerle todo el meollo: CARPE DIEM

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