sábado, 7 de mayo de 2011

A VUELTAS CON LA VERDAD

La VERDAD, sí existe, ¿por qué tenemos miedo de ella? ¿por qué huimos de ella? ¿por qué preferimos negarla a asumirla con todas las consecuencias?. Yo no sé que pensais el resto pero a mí no me gusta vivir creyendo que lo sé todo, y darme cuenta que me engañan, eso duele y duele mucho.

Yo en la medida que pueda lucharé por vivir en la Verdad, por perseguir esa verdad, y que todos los que están alrededor mío sepan que en mi no hay doblez, y cuando la tentación llame a mi puerta, probablemente mi debilidad me haga flaquear pero confío en el Único que se puede confiar para que me mantenga firme en lo que creo.

No me considero un borrego que va siguiendo las ideas de los demás como si no tuviera ideas propias, no soy de los que simplemente se enganchan a la última noticia de la Tv o del periódico que nos hacen creer lo que no es verdad.

No quiero entrar en polémicas, de si EE.UU, nos está diciendo o no la verdad sobre lo de Bin Landem, hace mucho deje de creer que fuera posible vivir en la Verdad, hay demasiados intereses de por medio, y prefieren tenernos entretenidos con temas que evitan que pensemos en lo verdaderamente importante.

Aún no entiendo como alguien puede tener entrañas y ganas de levantarse cada día de la cama sabiendo que no hay verdad en su vida, en sus palabras, en sus decisiones, que lo único importante para él o ellos es llenar el bolsillo, más y más de ambición, de poder, de control, de dominio. E igual que hablo de los políticos, se puede hablar de todo el que engaña.

Todos hemos sido niños y me imagino que todos hemos sentido ese cosquilleo o la humedad en las palmas de las manos, o la sequedad en la boca cuando no habíamos dicho la verdad, aunque ocultabamos algo que sabíamos a ciencia cierta que era malo, y además con la certeza de que al final se enterarían y sería peor el remedio que la enfermedad. O yo no he crecido, o sigo teniendo esa misma sensación cuando me he visto innecesariamente obligada a no decir la verdad por completo. Pues para mí, ya se ha terminado, me he cansado y quiero que todos sepan que yo digo la Verdad.

Muchas veces será muy doloroso, me va a arrancar muchas lágrimas, me va a hacer ponerme en situaciones que comprometan incluso mi bienestar, pero prefiero que mi conciencia siga tranquila, que pueda dormir cada noche y que pueda levantarme cada mañana con la certeza de que vivo en la Verdad.

Estoy rodeada de muchas personas que aun tienen miedo a esa verdad, que esa verdad les implica tomar decisiones que sus vidas que no darán un giro de 180º grados si no mucho más; que implica alejarse de una comodidad, de una estabilidad que no vuelvan a tener, pero creo poder decir que merece la pena arriesgar esa "seguridad" para poder vivir en paz.
 Hay que tener el valor de adentrarse en el bosque de la vida, con arrojo, sin temor, con la seguridad de que aun hay gente que está a tu lado que quiere lo mejor para ti. Como estos perros que tiran del trineo para llevar a su amo a su hogar, ten por seguro que si tú, que estás leyendo esto, necesitas que yo tiré de tu trineo, aquí estoy, puedes pedirmelo y juntos llegaremos al final.

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