Estos días me han venido a la cabeza muchos temas que me gustaría compartir con vosotros. Uno de ellos es el tema de las prohibiciones. Últimamente en España todo está prohibido. Eso que se supone que ya no vivimos en una dictadura, que somos libres, que nos ampara una democracia; pero da la sensación que a nuestro gobierno le encanta tenernos ocupados con miles de quejas para que no nos demos cuenta lo que verdaderamente están haciendo con nosotros.
Empezó prohibiéndonos el no beber en las calles, en las playas; acotaron los horarios de cierre de los locales nocturnos; luego incluso el no poder estar en la calle más de tres personas de pie hablando porque interrumpes el paso de los otros; tampoco puedes gritar en tu casa, o tener el volumen de la música alta porque el ruido contamina acústicamente; luego les piden a los bares y demás recintos que habiliten una zona para los fumadores, y después de gastarse un pastón en arreglos, ahora prohibien el fumar en los bares, en los restaurantes, en las cercanías de hospitales, colegios y parques infantiles.
Ahora el gobierno, nos dice para ahorrar, para no contaminar y para evitar más accidentes de tráfico. reduzcamos el límite de velocidad de 120 a 110 km por hora, cuando en país democráticos, cívicos y europeos no hay límites de velocidad y su índice de accidentes anuales es mínimo.
Que nos pasa a los españoles; nunca estamos de acuerdo con nada, todo nos incómoda; somos muy fáciles en quejarnos pero pocos somos capaces de remangarnos y ponernos manos a la obra. ¿Por qué no nos atrevemos a levantarnos: no con armas de fuego, pero si con las armas de la elocuencia, el sentido común, la honestidad y la verdad en hacer que nuestras vidas tengan un verdadero valor, que hagamos las cosas no por los beneficios particulares que podamos tener para nosotros, si no lo mejor para el bien común; con un verdadero sentido de la solidaridad, y disfrutando de lo que es verdaderamente importante.
Ahora bien, seguro que muchos de los que estáis leyendo esto diréis, muy bien Susana, y ¿tú que vas a hacer? Me encantaría poder tener voz y voto en un partido político, me gustaría tener las herramientas suficientes y necesarias para evitar que la manipulación en los medios de comunicación corrompiera no sólo la inocencia de los que aún creen que el mal no existe, si no que despejara las dudas de todos los incrédulos que creen que las cosas no pueden cambiar.
¿Se puede cambiar la situación?, yo creo que sí, depende de mí; en parte sí, pero depende de que todos nos responsabilicemos de la parte que nos toca. Que los políticos: los que gobiernan y los que están en la oposición no actúen para llevarse votos si no buscando lo mejor para el país; que los que mueven los hilos de la justicia, sean justos - dando a cada quien lo que le corresponde sin ser partidistas; que a los que les tocan formar y educar al futuro del país no adoctrinen si no que les den las herramientas necesarias para saber cuáles son sus opciones y ellos mismos sepan por que optar.
Bueno una vez más he dejado que mi mente exprese lo que lleva dentro; si he incomodado a alguien le pido disculpas, pero creo estoy en mi derecho de expresar libremente lo que pienso.
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